Home > Sicología > Relaciones matrimoniales son buenas para la salud
Ago
03
El matrimonio estable y de larga duración puede ser bueno para la salud, pero el divorcio o la viudez dejan una cicatriz perdurable en las personas de edad mediana o mayores, según un estudio publicado en la Journal of Health and Social Behavior.
El volverse a casar, aparentemente reduce pero no quita totalmente el daño causado por la pérdida de un matrimonio -sea por divorcio o viudez- y quienes permanecen solos después del fin de su matrimonio están menos sanos que los que vuelven a casarse, de acuerdo con esta publicación de la Asociación Sociológica Estadounidense. Por otra parte, las personas que nunca se han casado tienen desventajas en algunos aspectos de salud comparados con los viudos o divorciados, pero están mejor en otros. “Llegamos a la conclusión de que la pérdida de un matrimonio es un acontecimiento extremadamente estresante, y que un período de estrés elevado tiene un precio para la salud”, dijo Linda Waite, coautora del estudio, profesora de sociología y directora del Centro sobre Envejecimiento en la Universidad de Chicago. “El matrimonio es un mecanismo de ‘ahorro’, de adición a la salud. Pero el divorcio es un período de gastos muy altos”, agregó la experta.
El estudio observó cuatro aspectos clave de la salud en la edad mediana: condiciones críticas, limitaciones de movilidad, percepción propia de la condición de salud, y síntomas de depresión. Waite y sus colegas, encontraron que un trastorno significativo de la estabilidad matrimonial, como el divorcio o la muerte del cónyuge, a menudo tiene un impacto prolongado que afecta negativamente a las cuatro áreas.
Los investigadores tomaron los datos del Estudio de Salud y Jubilación, un análisis nacional longitudinal y representativo que observa a individuos mayores de 50 años. Analizaron los datos de 8652 personas blancas, negras e hispanas con edades entre 51 y 61 años.
“Si bien el refrán dice ‘es mejor haber amado y perdido’, los divorcios múltiples crean prolongadas condiciones de estrés y socavan la capacidad personal de orientar la vida propia, y eso es mucho peor que no haberse casado”, dijo Debbie Mandel, una especialista en manejo de estrés.
“Un buen matrimonio es como depósitos repetidos y regulares en su cuenta de ahorros de salud para la edad adulta y la vejez”, agregó.
Quienes nunca se casaron mostraron una condición de salud mejor que la de las personas casadas con una historia de divorcio o pérdida del cónyuge.
Si bien los investigadores no encontraron diferencias en el número de condiciones crónicas en la comparación con personas que nunca se casaron y las que estaban casadas, sí hallaron un grado significativo de más síntomas depresivos, limitaciones de movilidad y peor percepción de la salud propia entre los que nunca se casaron.

El matrimonio estable y de larga duración puede ser bueno para la salud, pero el divorcio o la viudez dejan una cicatriz perdurable en las personas de edad mediana o mayores, según un estudio publicado en la Journal of Health and Social Behavior.

El volverse a casar, aparentemente reduce pero no quita totalmente el daño causado por la pérdida de un matrimonio -sea por divorcio o viudez- y quienes permanecen solos después del fin de su matrimonio están menos sanos que los que vuelven a casarse, de acuerdo con esta publicación de la Asociación Sociológica Estadounidense. Por otra parte, las personas que nunca se han casado tienen desventajas en algunos aspectos de salud comparados con los viudos o divorciados, pero están mejor en otros. “Llegamos a la conclusión de que la pérdida de un matrimonio es un acontecimiento extremadamente estresante, y que un período de estrés elevado tiene un precio para la salud”, dijo Linda Waite, coautora del estudio, profesora de sociología y directora del Centro sobre Envejecimiento en la Universidad de Chicago. “El matrimonio es un mecanismo de ‘ahorro’, de adición a la salud. Pero el divorcio es un período de gastos muy altos”, agregó la experta.

El estudio observó cuatro aspectos clave de la salud en la edad mediana: condiciones críticas, limitaciones de movilidad, percepción propia de la condición de salud, y síntomas de depresión. Waite y sus colegas, encontraron que un trastorno significativo de la estabilidad matrimonial, como el divorcio o la muerte del cónyuge, a menudo tiene un impacto prolongado que afecta negativamente a las cuatro áreas.

Los investigadores tomaron los datos del Estudio de Salud y Jubilación, un análisis nacional longitudinal y representativo que observa a individuos mayores de 50 años. Analizaron los datos de 8652 personas blancas, negras e hispanas con edades entre 51 y 61 años.

“Si bien el refrán dice ‘es mejor haber amado y perdido’, los divorcios múltiples crean prolongadas condiciones de estrés y socavan la capacidad personal de orientar la vida propia, y eso es mucho peor que no haberse casado”, dijo Debbie Mandel, una especialista en manejo de estrés.

“Un buen matrimonio es como depósitos repetidos y regulares en su cuenta de ahorros de salud para la edad adulta y la vejez”, agregó.

Quienes nunca se casaron mostraron una condición de salud mejor que la de las personas casadas con una historia de divorcio o pérdida del cónyuge.

Si bien los investigadores no encontraron diferencias en el número de condiciones crónicas en la comparación con personas que nunca se casaron y las que estaban casadas, sí hallaron un grado significativo de más síntomas depresivos, limitaciones de movilidad y peor percepción de la salud propia entre los que nunca se casaron.

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