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La anestesia, conocerla mejor para perderle miedo

La anestesia causa la pérdida de consciencia o la insensibilidad de una parte del cuerpo para poder llevar a cabo cirugías, exploraciones y pruebas diagnósticas con seguridad y confort para el paciente. “Su funcionamiento es complejo y habitualmente se usa una combinación de fármacos que actúan a nivel del sistema nervioso, provocando la inconsciencia y el bloqueo de las sensaciones dolorosas de una parte o de todo el cuerpo”, explica el Dr. Miguel Miró, nuestro Jefe de Servicio de Anestesia y Reanimación.

Tipos de anestesia

En líneas generales, existen cuatro tipos de anestesia:

  • Anestesia general: se administran fármacos a través de una vena o una mascarilla que producen la pérdida total de consciencia, el bloqueo de las sensaciones dolorosas y parálisis muscular, por lo que hay que introducir un tubo en la tráquea o un dispositivo en la garganta para mantener una respiración artificial.
  • Anestesia locorregional: limita la anestesia a una parte del cuerpo. El paciente permanecerá consiente o recibirá sedación para que el procedimiento resulte más confortable. Hay dos variantes:
    • Anestesia neuroaxial. Existen diferentes tipos: epidural, intradural y caudal. Se administra a nivel de la columna y produce el bloqueo de sensaciones dolorosas y del movimiento en la mitad inferior del cuerpo.
    • Bloqueos periféricos: se anestesia la parte del cuerpo (mano, hombro, pierna…) sobre la que se va a realizar la cirugía, administrando fármacos anestésicos alrededor de los nervios.
  • Anestesia local: se usa un medicamento para adormecer una pequeña parte del cuerpo. El paciente permanece consciente.
  • Sedación: se administran fármacos a través de una vena para producir desde una ansiolisis (estado de relajación) hasta una pérdida de consciencia en la que el paciente no percibe lo que pasa a su alrededor pero continúa respirando por sí mismo.

cirugía

Diferencias entre anestesia y sedación

Existen diferencias entre la anestesia y la sedación. Según indica el Dr. Miro, “la sedación se adapta al procedimiento que se está realizando. Tiene diferentes grados de profundidad, desde una sedación ligera, en la que el paciente está relajado pero despierto, a una sedación profunda, en la que no es consciente de lo que pasa a su alrededor pero mantiene la capacidad de respirar por sí mismo”.

En la anestesia general, por su parte, “se produce una parálisis de la respiración, por lo que es necesario colocar un tubo en la tráquea o un dispositivo en la garganta para mantener una respiración artificial. El grado de inconsciencia es total. En ambos procedimientos el paciente está monitorizado y vigilado por un médico anestesiólogo”, apunta el Dr. Miró.

La mayoría de las intervenciones quirúrgicas se realizan con anestesia general o locorregional para proteger al paciente de la agresión de la cirugía. En general, las intervenciones menores pueden realizarse con anestesia local, como la cirugía de cataratas, pequeñas lesiones de la piel, cirugía de párpados…

Las pruebas diagnósticas y exploraciones se hacen en su mayoría con sedación: endoscopias, resonancia (en niños y adultos con claustrofobia)… Algunas cirugías, como las intervenciones de varices, también pueden realizarse con sedación profunda.

Preparación previa a la anestesia

A la hora de prepararnos para una anestesia hay que saber que “todo paciente que va a recibir anestesia debe pasar por la consulta de preanestesia, donde el anestesiólogo valorará su estado de salud y todo lo necesario para realizar la intervención con la máxima seguridad. En esta consulta se dan las pautas a seguir, siendo especialmente importantes las modificaciones de la medicación habitual (cuando es necesario) y el tiempo de ayuno”, añade el Dr. Miró.

Riesgos

Actualmente, la anestesia es una práctica médica segura, aunque no libre de riesgos, como cualquier otro procedimiento médico. “Estos riesgos están muy relacionados con el tipo de cirugía y con el estado de salud del paciente, y aumentan con determinadas enfermedades (diabetes, enfermedades respiratorias, enfermedades del corazón…) o situaciones individuales (fumadores, alcohólicos, obesidad…)”.

Los riesgos generales e individuales se explican en el consentimiento informado que se le entrega en la consulta de preanestesia. El anestesiólogo es el médico encargado de todo el procedimiento anestésico y el que resolverá cualquier duda que podamos tener.

 

 

Contenido validado por el Dr. Miguel Miró, Jefe de Servicio de Anestesia del Hospital Universitario de Torrejón



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