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Cómo controlar y prevenir el asma bronquial

El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias que provoca una obstrucción al paso del aire a través de los bronquios, condicionada en parte por factores genéticos. “Esta inflamación puede desencadenarse por diversas sustancias ambientales o situaciones que hacen que los bronquios se irriten y se estrechen más. Aunque es una enfermedad crónica, en casos leves hay periodos en los que el paciente puede estar libre de síntomas sin precisar tratamiento, y otros en los que se puede ver muy limitado”, explica la Dra. María del Puerto Cano, nuestra especialista del Servicio de Neumología.

Síntomas

Los principales síntomas son dificultad para respirar, tos persistente, expectoración, ruidos en el pecho tipo “pitidos” o sensación de opresión en el tórax, que suelen darse más cuando se hace ejercicio o durante la noche.

Entre los factores que pueden provocar una crisis de asma están las alergias (pólenes, ácaros del polvo, animales), irritantes (humos, olores fuertes, tabaco), infecciones respiratorias, el ejercicio físico, la contaminación y algunos fármacos, como la aspirina.

Diagnóstico

¿Cómo saber que se trata de asma bronquial? Ante un paciente con sospecha de asma por los síntomas que hemos mencionado antes, se deben realizar pruebas de función respiratoria que demuestren la obstrucción de los bronquios, que mejora con tratamiento y/o la inflamación, mediante una espirometría como prueba inicial.

La espirometría consiste en llenar el pecho de aire y soplar bruscamente por un tubo hasta vaciarlo lo máximo posible. Se repite tras administrar un inhalador para dilatar los bronquios, y cuándo hay una diferencia importante entre ambas, se confirma el diagnóstico de asma. Si esta prueba es normal, habría que realizar otras como la medición del óxido nítrico exhalado o la provocación bronquial con metacolina o manitol.

Asma

Tratamiento

El asma se puede controlar y lo normal es que una persona asmática, si cumple bien con el tratamiento, pueda realizar su vida cotidiana, salvo en las crisis y casos evolucionados en los que ya la capacidad pulmonar está disminuida.

“El objetivo del tratamiento es evitar los síntomas y las crisis, con los menores efectos secundarios y con la menor dosis de medicación”. Existen dos grandes grupos de medicamentos para el asma:

  • Antiinflamatorios: Son los más importantes y su función es eliminar o reducir la inflamación de los bronquios. Los más utilizados son los corticoides.
  • Broncodilatadores: Actúan dilatando y abriendo el bronquio. Los de acción corta se usan como medicación de alivio o rescate, y los de acción prolongada se utilizan de forma pautada junto con los corticoides.

Para que el paciente mejore es fundamental que siga correctamente el tratamiento. Sin embargo, la mayoría de los pacientes crónicos no lo hacen, especialmente cuando se encuentran bien. El asma no se cura, por lo que hay que tomar a diario los inhaladores, salvo casos de asma alérgico, en los que el paciente puede que solo tenga síntomas en primavera, o asma asociado a los animales. “El abandono del tratamiento es una de las principales causas de ‘recaída’. Otro punto importante es asegurarse que se utilizan de forma correcta los inhaladores, ya que a diario se corrigen errores en nuestras consultas en pacientes que los usan desde hace años: si no se hacen bien las maniobras, el medicamento no llega al pulmón o llega menos dosis de la recomendada”, comenta la Dra. María del Puerto Cano.

Prevención

Además del seguir correctamente el tratamiento, es importante evitar posibles desencadenantes del asma, como el tabaco, irritantes químicos, o sustancias que produzcan alergia (plantas, mascotas…). “Además de cumplir con el tratamiento establecido diario, el paciente debe ser capaz de reconocer los síntomas de una crisis (fatiga, “pitos”…) para reforzar su tratamiento de forma precoz, según la pauta establecida por su médico, y si no mejora acudir a urgencias de atención primaria o hospitalaria”.

Asimismo, nuestra neumóloga recuerda que “igual de importante que tratar el asma es tratar las situaciones/enfermedades que pueden descontrolar el asma, como son el tabaquismo, la rinitis, el reflujo gastroesofágico, la obesidad y la ansiedad, como causas más frecuentes”.

 

 

 

Contenido validado por la Dra. María del Puerto Cano, Facultativa del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de Torrejón



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