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Dacriocistorrinostomía endoscópica (DCR), una solución eficaz para los problemas de la vía lacrimal

La dacrioctorrinostomía (DCR) endoscópica es un procedimiento quirúrgico que realiza el otorrinolaringólogo a través de la nariz y que permite conectar la vía lacrimal con la fosa nasal. Tal y como explican los profesionales del Hospital Universitario de Torrejón, esta técnica está indicada en pacientes con lagrimeo excesivo (epifora), infecciones locales de repetición (dacriocistitis) o alteraciones de la vía lacrimal como consecuencia de la resección de tumores u otras cirugías reparadoras.

En la DCR endoscópica se utilizan endoscopios rígidos adaptados a una cámara que magnifica el campo quirúrgico, que se visualiza en una pantalla de alta calidad. Utiliza la vía natural de salida de la lágrima y permite resolver en la misma intervención otras alteraciones de la fosa nasal, como por ejemplo las desviaciones de tabique. Una de las ventajas frente a la DCR por vía externa es que la DCR endoscópica se hace a través de una incisión en la piel cerca del ojo y evita las cicatrices faciales.

¿Cómo se realiza la DCR endoscópica?

Se introduce una óptica conectada a una cámara/pantalla a través de la nariz y se hace una apertura con instrumental de cirugía endoscópica nasal. A veces es necesario el fresado del hueso maxilar por dentro de la nariz para exponer adecuadamente el saco lacrimal. Se utiliza una guía que se introduce desde un conducto lacrimal del ojo y tensa las paredes del saco lacrimal, que se abre con un bisturí a través de la nariz, permitiendo la salida del contenido (lágrima/pus). Toda la intervención se realiza con anestesia general.

Durante los días posteriores a la intervención el paciente tiene que usar unas gotas oftalmológicas y en algunos casos se coloca una sonda de silicona para fijar la apertura realizada durante unas 4 semanas.

¿Qué complicaciones tiene la DCR endoscópica?

En cuanto a las posibles complicaciones de la DCR endoscópica, algunas personas pueden presentar un pequeño hematoma orbitario inferior que desaparece con el paso de los días. También se puede producir una hemorragia nasal que requiera taponamiento o una infección de la vía lacrimal. En algunas ocasiones, y aunque la técnica se haya realizado correctamente, la apertura que se hace en la vía lagrimal se cierra debido al proceso normal de cicatrización de las heridas, por lo que puede ser necesaria una cirugía de revisión.

 

Texto avalado por profesionales del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de Torrejón.



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