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¿Qué es la inestabilidad rotuliana?

La articulación femoropatelar se sitúa en la rodilla, entre el cartílago de la rótula y el de la zona anterior del fémur.  Esta articulación participa en los movimientos de  extensión y flexión de la rodilla. Conforme la rodilla pasa de la extensión completa a la flexión, la rótula se encaja en el fémur hasta alcanzar la flexión completa. Entre las diferentes patologías que pueden afectar a esta articulación se encuentran el dolor anterior y la inestabilidad rotuliana, según explica el Dr. Alberto Touza Fernández, especialista de nuestro Servicio de Traumatología.

Factores que influyen en la inestabilidad rotuliana

“En la producción de la inestabilidad rotuliana influyen numerosos factores. Los más frecuentes son las anomalías de la morfología de la articulación fémororrotuliana y la altura rotuliana elevada. Además, suele haber una atrofia de la masa muscular del cuádriceps que favorece la inestabilidad”, señala nuestro especialista.

Normalmente, la inestabilidad rotuliana se produce “por un giro brusco de la rodilla que provoca la luxación de la rótula sobre el fémur hacia el lado externo de la rodilla. El dolor es intenso y puede ser necesaria una reducción cerrada (colocación) en el servicio de Urgencias. Tras producirse la lesión, el paciente es inmovilizado y pasadas unas semanas debe acudir a la consulta de Traumatología para ser valorado”.

inestabilidad rotuliana

Tratamiento

En cuanto al tratamiento, nuestro traumatólogo explica que en la mayoría de los casos basta con el tratamiento rehabilitador para resolver la patología. Este tratamiento se centra en el fortalecimiento de la musculatura de la región anterior del muslo, la musculatura cuadricipital y de la región posterior, y la musculatura de los isquiotibiales.

¿Qué hacer si la inestabilidad rotuliana persiste?

En estos casos suele ser necesario el tratamiento quirúrgico, que es complejo e incluye numerosas técnicas destinadas a obtener una articulación estable y una recuperación funcional completa.

“Las técnicas quirúrgicas que se utilizan con más frecuencia para tratar la inestabilidad rotuliana son la ligamentoplastia femoropatelar y la osteotomía de la tuberosidad tibial anterior. En el caso de la ligamentoplastia femoropatelar, se realiza una reconstrucción de uno de los estabilizadores más importantes de la rodilla, el ligamento femoropatelar medial, normalmente con injerto tendinoso del propio paciente. En ocasiones se puede realizar de forma combinada una osteotomía de la tuberosidad tibial anterior, cuyo objetivo es posicionar la rótula en una situación más normal (fisiológica) para evitar las recaídas”.

Tras la intervención se debe hacer rehabilitación durante varios meses, y la reincorporación a la actividad diaria y laboral se suele producir entre el tercer y el cuarto mes.

 

 

Contenido validado por el Dr. Alberto Touza Fernández, especialista del Servicio de Traumatología del Hospital Universitario de Torrejón



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