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Cuando la lactosa se convierte en un problema

La intolerancia a la lactosa consiste en la aparición de síntomas digestivos por un fallo en la absorción de la lactosa. Normalmente, la lactosa – principal azúcar de la leche – es digerida por la lactasa, una proteína que se fabrica en nuestro intestino delgado. “Cuando por algún motivo la cantidad de esta proteína disminuye, la lactosa deja de absorberse de forma adecuada y al no absorberse en el intestino delgado llega al intestino grueso, donde es utilizada como nutriente por las bacterias del colon. Estas bacterias, a su vez producen gas y ácidos que son los responsables de los síntomas molestos que aparecen al tomar algún alimento con lactosa”, detalla nuestro jefe del Servicio de Aparato Digestivo el Dr. Manuel van Domselaar, quien añade que estos síntomas pueden ser muy variables en cuanto a intensidad y frecuencia, e incluyen dolor abdominal, flatulencia, ruidos intestinales, diarreas y distensión abdominal.

Hay que tener en cuenta que la cantidad de proteína que digiere la lactosa va disminuyendo con la edad. Dependiendo de factores genéticos, en algunas personas esta disminución será más marcada que en otras. Cuando es lo suficientemente significativa, deja de digerirse adecuadamente la lactosa con la consiguiente malabsorción y aparición de síntomas. Esta sería la principal causa de intolerancia a la lactosa “primaria” en la que no hay otra enfermedad que genere la intolerancia.

lactosa alergia

Síntomas

Puede aparecer a cualquier edad, aunque es rara antes de los 6 años y a medida que aumenta la edad su frecuencia también aumenta.

La intolerancia a la lactosa puede confundirse con la alergia a la leche, en la que el sistema de las defensas del organismo (sistema inmune) reacciona con una respuesta inflamatoria incorrecta y exagerada al entrar en contacto con alguna de las proteínas de la leche, pero no con la lactosa, que es un azúcar. En ambos casos los síntomas aparecen tras la ingesta de productos lácteos. En la intolerancia a la lactosa los síntomas surgen porque la lactosa no es digerida adecuadamente en el intestino delgado y se limitan al aparato digestivo. Sin embargo, en la alergia a la leche, que fundamentalmente es diagnosticada en niños, se desarrolla una respuesta inflamatoria que no se limita al aparato digestivo sino que habitualmente se manifiesta por aparición de ronchas en la piel, dificultad para respirar, y en ocasiones síntomas digestivos como diarreas y dolor abdominal.

Así, cuando aparecen los síntomas descritos y desaparecen cuando no se toma lactosa, se pueden pensar que hay una intolerancia. Hay distintos tipos de pruebas que pueden ayudar al diagnóstico, pero por las consecuencias que puede tener para el paciente lo fundamental es descartar las causas secundarias de intolerancia a la lactosa, como la enfermedad de Crohn, enfermedad celiaca, etc…

Tratamiento

El tratamiento fundamental consiste en disminuir la ingesta de lácteos. Habrá pacientes que con pequeñas cantidades de lácteos presenten síntomas y otros que toleren la ingesta de lácteos en pequeñas o moderadas cantidades. En función de la tolerancia, el paciente deberá evitar la ingesta de lácteos en forma más estricta o no. Habrá pacientes en los que solo con cambiar la leche común por leche sin lactosa será suficiente para que los síntomas remitan. En el otro extremo estarán aquellos pacientes que deberán eliminar todos los lácteos para estar asintomáticos. Para algunos casos, existen suplementos enzimáticos que facilitan la digestión de la lactosa.

 

 

Contenido validado por el  Dr. Manuel van Domselaar, jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Torrejón



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