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Qué es la dispepsia y cómo puede controlarse

La dispepsia es un trastorno funcional digestivo. Es decir, no se trata de una enfermedad orgánica, sino de un conjunto de síntomas y signos derivados de un mal funcionamiento del tubo digestivo. Esto se debe a un trastorno en la función motora del estómago y a un aumento de la sensibilidad visceral del tubo digestivo.

“Se trata de un proceso con curso clínico en brotes. Normalmente son los cambios estacionales y los periodos de estrés emocional los principales detonantes de los síntomas clínicos”, explica la Dra. Isabel Blázquez, de nuestro Servicio de Aparato Digestivo.

Síntomas

Los principales síntomas de la dispepsia son el dolor abdominal en el piso superior, la sensación de plenitud tras las comidas, la distensión abdominal y en algunos casos la presencia de reflujo gastroesofágico.

Al contrario de lo que se pueda pensar, “la dispepsia no se desencadena por ningún tipo de comida. No se trata de una intolerancia ni de una alergia a ninguna comida. Por ello no hay alimentos prohibidos para las personas con dispepsia. Sin embargo, existen alimentos que por su proceso de digestión pueden empeorar los síntomas. Por ejemplo las comidas grasas o flatulentas”, apunta nuestra especialista.

digestivo

 

Disminución de la calidad de vida

La dispepsia es frecuente en la población general (supone más del 40% de las visitas al especialista). No supone un riesgo para la salud. Se trata de un factor determinante en la calidad de vida de quienes la sufren de forma permanente o presentan síntomas de mayor intensidad.

La calidad de vida se verá afectada principalmente por la sensación de que ‘las comidas sientan mal’. Esto puede llevar al paciente a realizar estrictas dietas restrictivas innecesarias por el ‘miedo a comer’ y a tener síntomas”, alerta la Dra. Blázquez.  “Por ello, es importante comprender que, dentro de unos límites razonables, una persona con dispepsia puede y debe comer todo tipo de alimentos. Solo debe evitar algunos en los periodos de empeoramiento clínico, pero no de forma permanente”.

Tratamiento de la dispepsia

Al no estar considerada como una enfermedad, la dispepsia en un trastorno para el que no hay un tratamiento definitivo. Algunas personas necesitarán medicación permanente. Mientras que en la mayoría de los casos será ‘a demanda’ en los periodos de recrudecimiento de los síntomas.

Entre los medicamentos para combatir la dispepsia están los procinéticos, que ayudan a hacer una digestión más rápida. Además existen los inhibidores de la bomba de protones, que interfieren con la secreción ácida gástrica.

“Es muy importante aclarar que pese al empleo de estos fármacos, la parte fundamental del tratamiento radica en la modificación de hábitos dietéticos y de estilo de vida. Encaminada a la alimentación equilibrada (sin exceso de grasas y azúcares) y a la correcta distribución de las comidas (de 5-7 por día de pequeña cantidad). Se deben evitar las comidas únicas o de gran volumen. Además, es importante hacer ejercicio físico para controlar los síntomas”.

Pero probablemente, según apunta la Dra. Blázquez, una parte esencial del tratamiento consiste en la comprensión de que no se sufre una enfermedad. Se debe tener claro que es un trastorno en el funcionamiento de su tubo digestivo. Cuenta con unos criterios diagnósticos establecidos. Su salud no corre riesgo ni necesita someterse a controles o exploraciones invasivas para su manejo.

 

Contenido validado por la Dra. Isabel Blázquez, Médico Especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Torrejón



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