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¿Qué es la oxigenoterapia y cómo se administra?

La oxigenoterapia es un tratamiento complementario que se emplea en algunos pacientes con enfermedades respiratorias. Se utiliza cuando el aparato respiratorio no logra cumplir su función de manera adecuada. Es decir, cuando no consigue aportar al organismo el oxígeno suficiente y liberarle del dióxido de carbono (esta situación la conocemos como insuficiencia respiratoria).

“El oxígeno es un gas incoloro e indoloro que respiramos en el aire convencional a una concentración de un 21%. En el tratamiento con oxigenoterapia, lo que hacemos es aumentar esta concentración para conseguir los niveles necesarios para cada paciente. Existen diferentes formas de administración en función de la interface que empleemos con el paciente (gafas nasales -lo más habitual en domicilio-, o mascarillas) o de la fuente de oxígeno (bombonas, concentradores fijos, portátiles, oxígeno líquido, etc.)”, explica la Dra. Soledad Alonso Viteri, jefa de Servicio de Neumología de nuestro Hospital.

¿En qué enfermedades está indicada la oxigenoterapia?

Entre las enfermedades que pueden llevar a una insuficiencia respiratoria y al uso de la oxigenoterapia se encuentran la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la patología intersticial pulmonar, como la fibrosis pulmonar.

En todo caso, “la indicación de la oxigenoterapia debe realizarla siempre un médico. Además, cada paciente debe ser valorado de forma individual. La oxigenoterapia no sirve para tratar la sensación subjetiva de falta de aire o disnea. En los pacientes en los que se diagnostica una insuficiencia respiratoria, la administración adicional de oxígeno a su tratamiento de base permite mejorar la calidad de vida, reducir el trabajo respiratorio, disminuir la sobrecarga de trabajo del corazón… siempre y cuando se emplee el flujo indicado y el tiempo estipulado”, apunta nuestra especialista.

Oxigenoterapia

Por otra parte, se debe recordar que la oxigenoterapia no está exenta de complicaciones si no se emplea de manera adecuada. “El uso de oxígeno por un paciente que no lo necesita o el aumento del flujo de forma indebida puede tener efectos no deseados. Entre ellos la retención de dióxido de carbono que lleva a que el paciente presente un estado de somnolencia, pudiendo causar un estado de coma”.

Recomendaciones a seguir

Asimismo, para un uso seguro de la oxigenoterapia es importante tomar precauciones y seguir algunas recomendaciones:

  • No fumar (ni con el oxígeno puesto ni en la sala donde se encuentre la fuente de oxígeno), ya que existe riesgo de incendio.
  • Mantener limpios los equipos y los materiales en contacto con el paciente. Las empresas suministradoras de oxígeno realizan de forma periódica las revisiones. Son los que indican los métodos de limpieza de los equipos y materiales.
  • Evite tener la fuente de oxígeno cerca de las fuentes de calor, como estufas, radiadores, etc.
  • No cubrir con manteles o tapetes las fuentes de oxígeno.
  • Cuando se usen alargaderas, tanto el paciente como sus familiares deben tener cuidado para no tropezarse.
  • Si se detecta un fallo o mal funcionamiento, se debe avisar a los teléfonos de las empresas y no intentar repararlo.

 

Contenido validado por la Dra. Soledad Alonso Viteri, jefa de Servicio de Neumología del Hospital Universitario de Torrejón



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