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¿Cuáles son las malformaciones vasculares faciales más frecuentes?

Las malformaciones vasculares faciales son alteraciones de los vasos sanguíneos de la cara. Suelen mostrarse, como primer signo, en forma de manchas de color rojo violáceas en la piel o en las mucosas.  Dependiendo del tipo, tamaño y localización, algunas pueden ser asintomáticas y no necesitan tratamiento. De hecho, muchas desaparecen con el paso de los años. Sin embargo, otras malformaciones pueden tener un gran impacto estético y funcional. Estas harán necesario el tratamiento por parte de un equipo de especialistas en distintas disciplinas. 

Malformaciones vasculares más frecuentes

Entre las malformaciones vasculares faciales más frecuentes, nuestra especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial, la Dra. Gui-Youn Cho Lee, destaca las siguientes: 

Hemangiomas:

Aunque son tumores benignos de las células que componen el tejido de los vasos sanguíneos, se engloban dentro de las malformaciones vasculares debido a su similitud. Aparecen en 2 de cada 100 personas y pueden clasificarse en varios tipos: 

  •  Hemangiomas infantiles: Son lesiones en la piel que comienzan con un aspecto pálido, luego pasan a ser como una red de vasos rojos y posteriormente una mancha rojiza. Estos hemangiomas son los más frecuentes. Aparecen en las primeras semanas de vida y desaparecen espontáneamente con el paso del tiempo. De hecho, el 70% suele desaparecer a los 5 años y el 100% a los 8-12. Solo algunos casos en la zona periocular o que presentan ulceración necesitan ser tratados. 
  •  Hemangiomas congénitos: Están presentes desde el nacimiento, son lesiones únicas que crecen durante los primeros meses de vida y van disminuyendo hasta los 18 meses. Sólo hay un tipo de hemangioma congénito que no disminuye y puede necesitar tratamiento.  

dolor lumbar

 Malformaciones capilares venulares  

  •  De línea media: son manchas rosáceas presentes en el nacimiento en la línea media de la cabeza (nuca, frente, nariz y labio) y se las conoce popularmente como ‘mancha de la cigüeña’ o ‘beso del ángel’. Aparecen en un 30%-40% de los recién nacidos y suelen desaparecer de manera espontánea. 
  • Nevus telangiectásico: también conocidos como ‘manchas en vino de Oporto’, aparecen hasta en 4 de cada 1.000 recién nacidos. Son manchas rosadas-rojizas que se oscurecen con el tiempo. Siempre están presentes al nacimiento, aunque en ocasiones pueden no ser detectadas hasta varios días después del alumbramiento. Aparecen más en el lado derecho que en el izquierdo.  

Malformaciones venosas:

Son las malformaciones vasculares más frecuentes y consisten en vasos similares a las venas, pero de forma y composición diferente, que drenan a una vena normal de mayor calibre.  Se aprecian bajo la piel o las mucosas como lesiones nodulares violáceas que se vacían a la compresión. En general son focales, es decir que se localizan en una zona concreta, afectando a piel, mucosas y otras capas de tejido. Pero también pueden ser difusas, es decir que se extienden por diversos tejidos, teniendo un drenaje a una vena de mayor calibre. Ambos casos son de bajo flujo, pueden afectar a los huesos maxilares y se tratan con agentes escleróticos.  

Malformaciones linfáticas:

Son malformaciones quísticas de vasos linfáticos anómalos y pueden ser macroquísticas o microquísticas (dependiendo del tamaño de los quistes que las componen). En el 90% de los casos aparecen antes de los dos años, habitualmente en la cabeza y el cuello. Suelen crecer lentamente y aparecen como masas firmes y móviles.  Una posible complicación es el sangrado dentro de la malformación, con un aumento de volumen. Se pueden tratar con agentes escleróticos y/o cirugía, dependiendo de su composición macro o microquística y de su localización.  

Malformaciones arteriovenosas:

Son malformaciones en las que el sistema arterial (alta presión o flujo) se comunica con el venoso (baja presión o flujo) a través de un nido vascular. El 40% están presentes al nacimiento y con el paso de los años se pueden notar como masas que se detectan con la palpación. Dependiendo del tamaño y el flujo, así como de la localización, pueden ser más o menos graves. No todas precisan tratamiento, pero cuando es necesario lo habitual es la embolización (en los vasos que llevan flujo sanguíneo a la lesión se inyecta una sustancia que obstruye estas vías, disminuyendo así el aporte) y la cirugía.  

En general todas estas malformaciones se diagnostican mediante una ecografía con Doppler, AngioTAC  (TAC para el que se administra un contraste que resalta los vasos) y resonancia magnética. “En algunos casos puede ser necesario un estudio angiográfico por parte del Servicio de Radiología intervencionista. Este estudio consiste en acceder a la zona de la lesión mediante un catéter inyectando contraste selectivamente en la zona de estudio”, concluye la Dra. Cho.  

 

Contenido validado por la Dra. Gui-Youn Cho Lee, Jefa de Servicio de Maxilofacial del Hospital Universitario de Torrejón



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