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Pérdida de roles ¿estamos preparados para afrontarlo?

Las personas somos seres ocupacionales por naturaleza y por ello necesitamos participar en actividades para tener una buena salud. La pérdida de roles y ocupaciones significativas puede hacernos perder, a su vez, nuestra identidad ocupacional,  y que no le encontremos sentido al día a día, lo que empeora nuestra salud mental.

“Hay muchas personas que no son conscientes del desequilibrio ocupacional que presentan en sus vidas hasta que sufren la pérdida de su ocupación principal, momento en el que comienzan a sentirse mal. Esto es fácil de identificar ante la pregunta ¿Quién eres? Si la persona responde únicamente con una ocupación, hay una identidad ocupacional empobrecida. Por ejemplo: Soy electricista, Soy la mujer de José, Soy madre de tres hijos, Soy estudiante de veterinaria… Está claro que tener determinada profesión, ser mujer de o ser madre es una parte importante de la persona, pero seguramente no sea la única.” explica Elena García López, Terapeuta Ocupacional de nuestra Unidad de Salud Mental.

“Si sólo hay una respuesta y siempre es la misma, puede que esa persona no tenga más ocupaciones en su vida o que las tenga pero no sean significativas ni satisfactorias. También es posible que la persona haya convertido una única ocupación en su seña de identidad. Esto puede ser peligroso, ya que si esa ocupación desaparece por algún motivo, la persona perdería su identidad” añade nuestra Terapeuta Ocupacional.

Cambios comunes y problemáticos

Las pérdidas ocupacionales que generan mayor malestar son aquellas que conllevan la pérdida de un rol. Los casos más comunes y problemáticos son los siguientes:

  • Pérdida del rol laboral en el momento de la jubilación, que suele causar problemas de aceptación y de afrontamiento en los hombres.
  • Pérdida del rol laboral durante un periodo largo de desempleo, tan común en estos años de crisis.
  • Personas que sufren una separación, divorcio o fallecimiento de su pareja, y abandonan las ocupaciones que realizaban exclusivamente en compañía de su pareja.
  • Mujeres cuyo rol principal es el de cuidadora de sus hijos. Cuando estos comienzan a ser adolescentes, y aún más cuando se independizan del núcleo familiar, sufren una pérdida de ocupaciones y de dicho rol. El caso anterior puede agravarse si la mujer deja de ser cuidadora de sus hijos y enlaza con ser cuidadora de sus padres o suegros ya mayores y dependientes. Cuando sus mayores fallecen, pierde su ocupación y rol principal.
  • Jóvenes que llevan años estudiando, enlazando unos estudios con otros (ESO, bachillerato, formación profesional, carrera universitaria, un máster, otro máster….) y finalmente abandonan el rol de estudiante pero no lo suplen con el rol de trabajador.

tensión

Síntomas

Entre las emociones y síntomas que pueden aflorar como consecuencia de la pérdida de ocupaciones y roles están tristeza, miedo, inseguridad, soledad, aburrimiento, labilidad emocional, ansiedad, angustia, estado de ánimo deprimido, desmotivación, abulia, apatía, enlentecimiento y bloqueo mental y motriz, sensación de vacío, ideas de muerte…

Terapias

El papel del Terapeuta Ocupacional es fundamental para superar este proceso, ya que abarca desde la la prevención e identificación del problema, hasta el tratamiento, acompañamiento y supervisión del desempeño de las nuevas ocupaciones y roles. Por ello, “las personas que son atendidas en la Unidad de Salud Mental de nuestro hospital debido a una pérdida de ocupaciones y roles que les dificulta o impide un funcionamiento cotidiano satisfactorio son tratadas por una Terapeuta Ocupacional especializada en salud mental, que trabaja estos aspectos en una consulta individual y en diversos grupos terapéuticos”.

Nuestra terapeuta ocupacional también explica que para afrontar la pérdida de ocupaciones y roles  es importante que integremos la importancia de tener un equilibrio ocupacional en nuestras vidas. Esto sería un equilibrio entre las actividades de autocuidado, el trabajo o los estudios, el ocio y las relaciones sociales.

“Si una persona se ve privada de alguna área ocupacional puede que se produzca un déficit en su funcionamiento. Lo recomendable es que compense la situación mediante el desarrollo y enriquecimiento de otras áreas mientras va recuperando el área perdida, siempre y cuando esto último sea posible”, explica Elena García.

Aceptación

“En el caso de pérdida de ocupaciones que no volverán (por ejemplo, en la jubilación), además de compensar, es necesaria la aceptación de la nueva situación para continuar con un funcionamiento saludable. Se podría eliminar el malestar de la persona si lo viviera como algo natural en su proceso vital”.

Asimismo, para afrontar mejor esta situación tenemos que preguntarnos si nuestras ocupaciones mantienen un equilibrio satisfactorio. Nos tenemos que plantear si nuestra identidad ocupacional está formada por diversas ocupaciones o solamente una. Retomando la pregunta del inicio de este artículo ¿Quién eres?, lo ideal sería que pudiéramos responder con varias ocupaciones y roles, lo que implicaría que tenemos un mayor equilibrio ocupacional, que es lo saludable.

 

 

Contenido validado por Elena García López, Terapeuta Ocupacional de la Unidad de Salud Mental del Hospital Universitario de Torrejón



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