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Cómo prevenir el cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal es la segunda causa de muerte por cáncer en nuestro medio. Una persona tiene más riesgo de padecerlo si tiene una historia familiar de pólipos o cáncer colorrectal. Este riesgo aumenta si hay antecedentes personales de cáncer de mama, ovario o útero. El riesgo es aún mayor en el caso de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, como enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.

¿Qué es el screening?

Algunos pólipos y cánceres de colon y recto no producen síntomas hasta que es demasiado tarde. El screening consiste en la realización de una o varias pruebas. Se realizan para intentar detectar a estas personas asintomáticas que pueden tener pólipos o cáncer colorrectal. El objetivo es detectar una enfermedad potencial para poder prevenirla o una enfermedad maligna es sus estadios más precoces para poder curarla.

La vigilancia consiste en estudiar a pacientes que han tenido previamente un cáncer colorrectal o tienen un riesgo incrementado de padecerlo.

Diagnóstico

El cáncer colorrectal es una enfermedad silente. Esto quiere decir que en muchas personas es asintomático durante mucho tiempo. Cuando aparecen síntomas como sangrado rectal o dolor abdominal la enfermedad suele estar en una fase muy avanzada, dificultando su curación.

El diagnóstico de la enfermedad en estadios iniciales permite tasas de curación del 80%. Con frecuencia, un cáncer se desarrolla a partir de un pólipo inicialmente no canceroso. Extirpando este tipo de lesiones podemos prevenir la aparición de la enfermedad maligna.

Tipos de test

El test más simple de screening para detectar el cáncer colorrectal es la observación de las heces en busca de sangre.

  • Test de sangre oculta en heces: es una prueba incruenta y simple que nos permite detectar pequeñas cantidades de sangre en las heces. Sólo el 50% de los cánceres y el 10% de los pólipos sangran lo suficiente para dar un resultado positivo en esta prueba. En cualquier caso, la positividad de esta prueba no nos proporciona el diagnóstico de cáncer o pólipo. Es necesario asociar una prueba de detección de pólipos o cáncer.
  • Sigmoidoscopia flexible: es la prueba de elección para la detección de pólipos o cáncer. Consiste en la introducción de un tubo de pequeño diámetro por el ano, que lleva incorporada una cámara. Esto permite visualizar el tercio inferior del colon y el recto. Esta es la región del intestino en la que con más frecuencia se localiza este tipo de patología. Asociando esta prueba al test de sangre oculta en heces, se diagnostican la mayoría de pólipos o cánceres. Cuando detectamos un cáncer por medio de una sigmoidoscopia flexible, debemos realizar otra prueba que nos muestre el resto del intestino, y esta prueba se llama colonoscopia.
  • Colonoscopia: se realiza con un instrumento largo y flexible que puede permitir la exploración de todo el colon. Requiere la realización previa de una preparación intestinal. Con esta prueba podemos tomar muestras de tejido de las zonas afectadas, para poder realizar estudios posteriormente con el microscopio. Puede producir molestias y disconfort durante su realización.
  • Enema opaco: requiere también preparación intestinal. Es una prueba radiológica especial en la que se introduce por el ano un contraste para rellenar el colon y dibujar su superficie (mucosa). Una vez hecho esto se realizan radiografías en distintas proyecciones para obtener un estudio completo de colon y recto. A veces, también se introduce aire para mejorar la interpretación de la prueba (enema de doble contraste). Si un tumor o un pólipo es de pequeño tamaño, es posible que no lo detectemos con esta técnica. La realización combinada de enema opaco y sigmoidoscopia mejora la rentabilidad de cada una de ellas por separado. Esto continúa siendo inferior a la capacidad diagnóstica de la colonoscopia.

¿Cuándo y cómo debe hacerse el Screening?

Dependiendo de la sintomatología y de los factores de riesgo que presenta cada paciente, podemos clasificar a la población en distintos grupos:

  • Bajo riesgo: personas asintomáticas y sin factores de riesgo que no tengan antecedentes de cáncer colorrectal entre sus familiares de primer grado.
  • Riesgo moderado: antecedentes familiares de primer grado de cáncer colorrectal, con historia personal de pólipos colorrectales o de cáncer colorrectal en seguimiento tras tratamiento quirúrgico con intención curativa.
  • Alto riesgo: personas con historia familiar de poliposis adenomatosa familiar o de cáncer hereditario no polipósico y pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.

La indicación de realizar un screening de cáncer colorrectal, así como las pruebas necesarias en cada caso es competencia del médico de cabecera en los casos sencillos, y del médico o cirujano especialista en patología colorrectal en situaciones más complicadas. Como norma general, a los pacientes con riesgo elevado se les estudia con colonoscopias. Estas se realizan con una periodicidad variable en función de la estratificación del riesgo. Al resto de la población se le realiza a partir de los 50 años un tacto rectal y un estudio de sangre oculta en heces anualmente. Adicionalmente, se realiza una sigmoidoscopia flexible o un enema opaco cada cinco años.

 

 

Contenido validado por el Dr. Pablo Galindo, Jefe de Servicio de Cirugía General y Aparato digestivo del Hospital Universitario de Torrejón

 



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