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El síndrome de ojo seco, todo lo que debes saber

El síndrome de ojo seco es uno de los principales motivos de consulta en oftalmología y se trata de una enfermedad crónica que es más frecuente en mujeres, sobre todo de edad avanzada. “La lágrima está compuesta principalmente de agua, pero también de otros componentes mucosos y grasos que hacen que la lágrima no se evapore. El síndrome de ojo seco se produce cuando hay una falta de producción de lágrima o una alteración en su composición, lo que hace que se evapore más rápido de lo normal. También puede producirse sequedad ocular cuando hay un mal funcionamiento del parpadeo que impide que la lágrima cubra correctamente la superficie del ojo”, explica la Dra. Naon Kim, especialista de nuestro Servicio de Oftalmología. 

Los síntomas habituales del síndrome de ojo seco son sensación de escozor y de arenilla al parpadear,  enrojecimiento e incluso legañas por la mañana. “La visión puede hacerse borrosa de modo intermitente, en casos leves,  o permanente, en situaciones más graves.  Las molestias suelen agravarse a lo largo del día, especialmente si se realizan actividades de mucha atención que requieren fijar la visión y disminuyen el parpadeo, como por ejemplo trabajar ante la pantalla del ordenador”, señala nuestra especialista.  

ojo seco

¿Por qué se produce el ojo seco? 

Lo cierto es que no existe una única causa, sino que hay varios factores que predisponen a la sequedad:  

  • Uso prolongado del ordenador. 
  • Climas secos, contaminación, humo. 
  • Enfermedades sistémicas: reumáticas, tumores, infecciones, etc. 
  • Trastornos hormonales, como la menopausia.  
  • Algunos medicamentos, sedantes, ansiolíticos, betabloqueantes, antihistamínicos, etc. 
  • Uso de lentes de contacto. 
  • Uso prolongado de colirios para enfermedades crónicas como el glaucoma o la conjuntivitis. 
  • Inflamaciones del borde del párpado (blefaritis),  que alteran la composición grasa de la lágrima. 

Prevención del ojo seco

Desafortunadamente, el síndrome de ojo seco no tiene un tratamiento curativo, y requiere del uso de lágrimas artificiales de modo permanente. Además, es necesario tomar algunas medidas que ayuden a corregir y evitar los factores que lo predisponen: 

  • En ambientes secos, colocar dispositivos que aumenten la humedad. 
  • Trabajar con el ordenador en una postura cómoda, con la pantalla no más alta que los ojos, hacer descansos frecuentes y aplicar lágrimas si es preciso. 
  • Minimizar o suspender en la medida de lo posible los medicamentos que producen ojo seco. 
  • Tratar la blefaritis (inflamación del parpado) de modo continuado. 
  • Utilizar lágrimas artificiales si se usan lentes de contacto o cambiar a lentes de materiales adecuados para ojo seco.  
  • Tratar la enfermedad general si es posible. 

ojo seco

¿Qué lágrimas artificiales debo usar? 

La Dra. Kim recuerda que no todas las lágrimas artificiales son iguales. “En general, se recomiendan las lágrimas que tienen entre sus componentes ácido hialurónico, pues es el que ha demostrado mejor lubricación”.  

En caso de necesitar lágrimas frecuentes a diario, es recomendable el uso de monodosis o unidosis, que son pequeñas ampollas que se desechan en cada uso. “Estas lágrimas carecen de los conservantes habituales que llevan los colirios y que aplicados repetidamente largo tiempo pueden irritar aún más el ojo. También existe la opción de la multidosis, que puede resultar más cómoda para determinados pacientes. Hoy en día existen formatos que también carecen de conservantes”. 

 

 

Contenido validad por la Dra. Naon Kim, médico especialista del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario de Torrejón



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