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Soluciones para la epífora o lagrimeo excesivo

Todos hemos experimentado en algún momento cierto lagrimeo excesivo por distintos motivos. Cuando este lagrimeo es abundante, se denomina epífora ocular. Puede aparecer en cualquier momento de la vida, aunque es más frecuente en la edad adulta. Si el problema persiste puede ser necesario recurrir a tratamiento.

Por qué se produce la epífora o lagrimeo excesivo

“Antes de comentar las causas más frecuentes de epífora y sus posibles soluciones, debemos recordar que la vía lagrimal es un sistema de tuberías que comunican el ojo a través del párpado y lateral de la nariz con la fosa nasal. Su misión es eliminar la lágrima con las sustancias y cuerpos extraños que son atrapados en la misma, como el polvo, la arena o microorganismos que pueden resultar patógenos para la superficie ocular”, explican la Dra. Cristina Míguez García y el Dr. César Hita Antón, del Servicio de Oftalmología de nuestro Hospital.

Lagrimeo excesivo o epífora

Por edades, ese sistema de tuberías se puede obstruir parcial o totalmente produciendo lagrimeo, ya sea de manera puntual -cuando hace frío, nos da el viento en los ojos, estamos usando el ordenador, cosiendo o leyendo-,  o bien durante todo el día.

“En la infancia, es relativamente frecuente que la vía lagrimal no haya madurado bien y haya un lagrimeo que está presente desde el nacimiento, en ocasiones acompañado de legañas. En estos casos se suele esperar a que pase el primer año del bebé para intervenir, ya que el 85% de los casos se curan solos. Si no es así, se pueden realizar procedimientos que, bajo anestesia general, perforan una parte de la vía para que funcione como debe”.

En adultos jóvenes, puede aparecer lagrimeo después de conjuntivitis intensas que obstruyen la vía lagrimal dejando cicatrices. En estos casos, se coloca un tubo que comunica la superficie ocular con la fosa nasal.

Causas del lagrimeo excesivo en adultos

En adultos mayores, principal grupo de población afectado por el lagrimeo, puede ser debido a varias causas:

  • Estrechamiento del punto lagrimal, inicio de la vía lagrimal. Aquí el tratamiento consiste en ampliar la vía lagrimal con una breve intervención y mejorar así el lagrimeo.
  • Conducto nasolagrimal estrecho o parcialmente obstruido. En estos casos se puede intentar recuperar funcionalmente la propia vía lagrimal mediante la dilatación (dacrioplastia) o limpieza de la misma, colocando un tubo de silicona que se retira al cabo de unos meses (dacriointubación cerrada).
  • Conducto nasolagrimal completamente obstruido (este conducto va paralelo a la nariz y termina en el interior de la fosa nasal). En estos casos, saltamos la obstrucción creando un nuevo camino para la película lagrimal mediante un procedimiento que se llama dacriocistorrinostomía externa. También se puede realizar vía endonasal (por dentro de la nariz) siendo la tasa de éxito similar en ambas técnicas.

 

Texto avalado por la Dra. Cristina Míguez García y el Dr. César Hita Antón, especialistas del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario de Torrejón.



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