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Úlceras por presión ¿cómo prevenirlas?

Las úlceras por presión, también conocidas como escaras o llagas, son lesiones que se producen en la piel por permanecer en la misma posición durante largos periodos de tiempo. Suelen aparecer en aquellas zonas del cuerpo donde el hueso está más cerca de la piel como en los tobillos, los talones, las caderas, los codos, el sacro (zona de la rabadilla), omóplatos, glúteos, etc.

El riesgo de padecer úlceras por presión es mayor en personas con movilidad reducida, por ejemplo personas que permanecen largos períodos de tiempo encamados, personas en silla de ruedas, o que no pueden cambiar de posición. No obstante, la mayoría de las úlceras por presión pueden evitarse.

Prevención de las úlceras por presión

  • Examinando la piel al menos una vez al día, poniendo especial atención a:

    • Prominencias óseas: talones, caderas, tobillos, codos, sacro…
    • Zonas expuestas a incontinencia y la humedad: La orina, las heces, el sudor, las ostomías, etc. pueden lesionar la piel y provocar lesiones.
    • Zonas donde ya haya presentado antes una herida o úlcera por presión.
    • Signos de alarma: presencia de heridas o lesiones, enrojecimiento en una zona muy concreta, ampollas, áreas más calientes/frías que el resto…

ZONAS DE RIESGO DE ÚLCERAS POR PRESIÓN SEGÚN LA POSICIÓN DE LA PERSONA

ÚLCERAS POR PRESIÓN

  • Manteniendo la piel limpia y seca

    • Utilizar jabones o sustancias limpiadoras respetuosas con la piel y con bajo poder irritativo (jabones con PH NEUTRO)
    • Lavar la piel con agua tibia, aclarar y secar meticulosamente, pero sin frotar (no olvidar los pliegues de la piel y los espacios entre los dedos)
    • No utilizar alcoholes, talco, ni colonias sobre la piel ya que resecan.
    • Aplicar cremas hidratantes procurando que se absorban bien.
    • Se pueden aplicar ácidos grasos hiperoxigenados (mepentol, corpitol, linovera…) sin masajear en zonas de riesgo o en zonas que ya presentan enrojecimiento. Son más específicas en la prevención de este tipo de lesiones.
    • Si tenemos un problema de incontinencia o exceso de sudoración utilizar productos barrera, como cremas con óxido de zinc que protegen y aíslan la piel de la humedad.
    • Las sábanas deben estar limpias, secas y sin arrugas que lesionen la piel.
  • Realizando un buen manejo de la presión: 

Para reducir el efecto de la presión sobre nuestro cuerpo tenemos que considerar 4 elementos:

  1. La movilización:

 

Debemos aprovechar al máximo las posibilidades de nuestro familiar de moverse por sí mismo. Según su grado de dependencia, estimular la deambulación mediante dispositivos de ayuda como andadores, bastones, muletas… Podemos enseñarle a variar los puntos de presión.

úlceras por presión

2. Los cambios posturales:

Según el nivel de dependencia y el riesgo de aparición de úlceras por presión se han de realizar cambios posturales.

  • Si el estado de nuestro familiar lo permite lo ideal es realizar cambios posturales cada 2-3 horas cuando esté encamado.
  • Debemos evitar en lo posible apoyar directamente a nuestro familiar sobre sus lesiones si las tuviera.
  • Si está sentado y tiene autonomía para realizar cambios de postura, lo conveniente es que los realice cada 15 minutos. En caso de ser dependiente se deben realizar cada hora. Si no es posible es preferible que permanezca en cama.
  • Evitar arrastrarle, podemos agravar las lesiones si las tuviera o hacerle otras nuevas.
  • Evitar el contacto directo entre prominencias óseas. Por ejemplo: si tenemos a nuestro familiar de lado, pondremos una almohada entre las 2 piernas para que las rodillas y los tobillos no se apoyen uno sobre el otro.
  • Evitar levantar la cabecera o los pies de la cama, sólo y en caso necesario un máximo de 30º.
  • Podemos servirnos de alguna tabla para programar los cambios de postura de forma programada.
  • ¡No utilizar flotadores ni rodetes! Ejercen más presión. Utilizar cojín antiescaras.

cambiso posturales

3. Dispositivos de alivio de la presión (colchones, sobrecolchones, cojines…)

Existen en el mercado toda una serie de dispositivos diseñados para manejar la presión; son conocidos como colchones o sobrecolchones antiescaras y cojines antiescaras.

Hay de muchos tipos, aunque los más comunes son los sistemas de aire alternante; aunque lo que decidirá qué tipo de colchón o cojín será el riesgo que tiene la persona de padecer o sufrir úlceras por presión.

Su profesional sanitario le asesorará en el tipo de colchón más adecuado para su caso. No obstante, podemos hacer una clasificación según el riesgo de padecer úlceras por presión:

BAJO RIESGO: 

Para personas que no han sufrido ninguna úlcera por presión pero en que la movilidad cada vez es más limitada el tipo de superficies que utilizaremos serán estáticas (generalmente colchones o cojines de espuma viscoelástica)

RIESGO MEDIO:

Personas que ya han sufrido úlceras por presión u otro tipo de heridas y/o cuya movilidad es muy limitada. Aquí las superficies que utilizaremos serán preferentemente dinámicas (colchones o sobrecolchones de aire alternante)

ALTO RIESGO

Son personas cuya movilidad es prácticamente nula. Utilizaremos superficies dinámicas (colchones de aire alternante)

  • Las personas con riesgo medio y alto deberán utilizar un cojín con capacidad de reducción de la presión mientras estén sentados (cojín antiescaras)
  • Es importante recalcar que usar una superficie especial de manejo de presión no exime de realizar otras medidas de prevención y cuidados frente a las úlceras por presión.

4. Protección local ante la presión. Taloneras.

  • Debemos proteger aquellas zonas de especial riesgo: talones, sacro, tobillos, caderas, etc.
  • Para ello podemos utilizar apósitos de diferentes formas que se adaptan específicamente a estas zonas del cuerpo; uno de los más comunes son las taloneras para proteger los talones.
  • Nos deben permitir inspeccionar la piel una vez al día, sino no sabremos si debajo del apósito se puede estar originando una lesión por ello es preferible que no sean adhesivas.

Proporcionando una alimentación e hidratación adecuadas

  • Asegurarse que la alimentación sea la que precisa nuestro familiar en función de su estado de salud, gustos y capacidad para masticar y/o tragar alimentos sólidos y líquidos.
  • Si las ingestas no son las adecuadas consulte a su médico o enfermera la posibilidad de tomar suplementos nutricionales.
  • Fomentar la ingesta de al menos 2 litros de líquidos al día: agua, infusiones, batidos, zumos.

 

Contenido validado por el Comité de Úlceras por Presión del Hospital Universitario de Torrejón

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